El Auditorio de Zaragoza acoge un concierto en familia dedicado a la ‘Música Mágica’

La Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza acoge desde hoy y hasta el próximo viernes, días 20, 21 y 22 de marzo, los denominados conciertos pedagógicos, que se llevan a cabo en colaboración con el servicio de Educación del Ayuntamiento de Zaragoza, y que reunirán este año a más de 8.300 niños y niñas de la ciudad, en dos sesiones cada día, una a las 9,45 horas y otra a las 11,30 horas.

Con estos conciertos se pretende mostrar al público joven lo que supone un espectáculo en vivo, con músicos, director, actores, intentando educar a los asistentes para que en un futuro se conviertan en público asiduo de conciertos. Su objetivo es estimular de forma temprana la sensibilidad del alumnado para que llegue a apreciar la música y disfrutar de su audición.

Estos conciertos pedagógicos son un preludio al Concierto en Familia, que tendrá lugar a las 19,00 horas del próximo sábado, 23 de marzo, un espectáculo pensado e interpretado para introducirnos en el mundo de la música clásica. Se trata de acercar el fenómeno musical y sus fundamentos a la población juvenil y familiar con el objetivo de disfrutar y aprender con la música.

El concierto de este año estará dedicado a la música mágica, a cargo de la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza-Grupo Enigma, dirigidos por Jorge Nicolás Manrique. En el espectáculo intervendrán también Tachán Teatro, Javi el Mago, y la actiz y presentadora Isabel Ciria.

La música y la magia tienen mucho más en común de lo que a primera vista se podría suponer, y este próximo Concierto en Familia llenará el escenario de magos e intérpretes, un espacio común de música mágica y magia musical, con composiciones de W. A. Mozart, A. Menken, P: I. Chaikovski, P. Dukas, J. Williams, M. Mussorgski, W. Barker y H. Arlen.

La Música Mágica

El contenido del concierto se centrará en la magia como recurso y/o programa del propio hecho compositivo. Una asociación conocida por todos en el campo de la música aplicada -con logros indiscutibles en el caso de la televisión y el cine- pero que también ha producido a lo largo de la historia de la música sinfónica brillantes ejemplos. La flauta mágica es sin duda uno de los más notables. La última ópera de Mozart (1751-1791) se estrenó en Viena el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes de su muerte. Esa noche dirigió la orquesta el propio compositor. Se trata de un singspiel, la ópera popular que se canta en alemán, alejándose del tradicional uso del italiano como lengua universal de la música y por supuesto de la ópera. La composición que inicia la obra, esto es, su obertura, presenta alguno de los temas que después reaparecerán a lo largo de sus dos actos. El primero de ellos, un fugado juguetón, es ciertamente un notable ejemplo del genio mozartiano.

Si dentro del mundo de la fantasía mágica hay unos personajes entrañables, estos son sin duda alguna la Bella y la Bestia. A lo largo de los años, muchos escritores, cineastas y dramaturgos han adaptado la historia de estos personajes… así como otros muchos compositores han puesto música a estos relatos. La música de nuestro compositor francés, original para piano y consagrada a la mirada infantil, nos ilustra un auténtico diálogo musical entre ambos personajes. A lo largo del discurso musical percibiremos tensión, incertidumbre, desconsolado dolor… pero también la felicidad de la pareja con la definitiva transformación de la Bestia, por la magia del amor, en un apuesto príncipe. Esa misma felicidad -y el triunfo absoluto del amor- es la que nos muestra e inspira el tema principal de la película homónima de Disney (1991), una bella y romántica canción del exitoso compositor Alan Menken (n.1949).

El aprendiz de brujo de Paul Dukas (1865-1935) es un scherzo sinfónico estrenado en París en 1897. Inspirado en una pequeña balada del gran escritor alemán Goethe -escrita cien años antes- describe fielmente cada frase del texto original basado en viejas leyendas y tradiciones. El texto de Goethe cuenta la historia de un viejo mago, cuyo aprendiz está deseoso de imitar a su maestro. El joven inexperto consigue dar vida a una escoba a la que le ordena traer agua… pero pronto descubre que no sabe detener el proceso que ha puesto en marcha y que hará necesaria, finalmente, la intervención del viejo brujo. Dukas se vale del fagot para dar vida al personaje de la escoba y de un crescendo dramático magistralmente conseguido para ilustrar las fuerzas incontroladas que desata el aprendiz. Otro joven mago -mucho más cercano para nosotros ahora- es el británico Harry Potter, magistralmente creado por J.K. Rowling. El tema principal de la primera película ¿que aunque realmente no es el de nuestro protagonista, sino el de la lechuza-cartero Hedwig se ha convertido en el símbolo de toda la saga- es una delicada y mágica composición con dos secciones bien diferenciadas.

Modest Moussorsky -por entonces un joven compositor ruso- compuso en 1874 una famosa suite para piano que tituló Cuadros de una exposición, como homenaje a su amigo fallecido una año antes, el pintor Viktor Hartmann. Se inspiró en diez de sus lienzos y como Ravel, del que hemos hablado, quiso “dibujar” con la música lo que los cuadros representaban o simplemente aquello que le inspiraban. Uno de ellos representa un reloj en forma de casa sobre dos enormes patas de gallina. La cabaña sobre patas de gallina es la casa donde vive la bruja Baba-Yaga, una bruja vieja, huesuda y arrugada, con la nariz azul y los dientes de acero. Posee una pierna normal y una de hueso, representación alegórica del mundo de los vivos y el de los muertos respectivamente. Un ser perverso y cruel que come personas, generalmente niños, en un mundo imaginario lleno de connotaciones mágicas… Y de bruja a bruja, o mejor dicho, Embrujada (1964-1972). Samantha, nuestra protagonista de ahora -una simpática bruja que nos llegó con la televisión a nuestro país- es una bella y dulce joven americana. De ella se enamora Darrin, un joven publicista. Se casan, pero en la luna de miel ella le confiesa a Darrin que es bruja, viéndose envueltos desde ese momento en una serie de extrañas y divertidas situaciones, precisamente por el (mal) uso de sus poderes mágicos. Para empeorar las cosas Endora, la madre de Samantha, que no quiere que su hija esté casada con un mortal sin ningún tipo de poderes mágicos, le hará la vida imposible al pobre Darrin. Todas estas situaciones las reflejará la música de la serie de televisión, una simpática y alegre melodía de comedia, original de Warren Barker (1923-2006).

La Bella Durmiente del Bosque es un ballet en un prólogo y tres actos, con coreografía de Marius Petipa, libreto de Ivan A. Vsevolojsky y del mismo Petipa y con música de Piotr I. Tchaikovsky (1840-1893). Se estrenó en San Petersburgo el 3 de enero de 1890. Está basado en la historia del mismo nombre escrita en 1697 por el francés Charles Perrault. Como podemos observar, la presencia francesa está, de una u otra forma, patente a lo largo del concierto. El vals final del ballet es verdaderamente una conocida composición que respira una enorme sensación de ternura. Disney realizó una adaptación para el cine en 1959, donde también se utiliza la música de nuestro compositor.

Y si el vals es conocido, la canción Over the Rainbow de la película El Mago de Oz es posiblemente una de las canciones más famosas de la histórica de la industria cinematográfica. Aunque alcanzó su enorme popularidad gracias a la película de 1939, la canción original se compuso con anterioridad y no concretamente para el film. Basada en la novela para niños El Maravilloso Mago de Oz de L. Frank Baum, la película narra la historia de una joven americana que es arrastrada por un tornado en Kansas y abandonada en una fantástica tierra donde habitan brujas buenas y malas, un espantapájaros que habla, un león cobarde, un hombre de hojalata y otros seres extraordinarios. Pero si hay algo extraordinario es la música de esta hermosa canción, obra del compositor Harold Arlen (1905-1986). Aunque hace muchos años que la compuso, nunca ha dejado de cantarse, porque habla de un lugar maravilloso debajo del arco iris donde a todos nos gustaría ir alguna vez.